Reflexión/arrebato de un ansioso 12/10/2016

Me sorprende esa gente ANTISOCIAL que lo quiere TODO, lo quiere YA, lo quiere GRATIS, lo quiere CÓMODAMENTE, y lo quiere SIN COMPROMISO …

TODO, porque no asumen que se les niegue nada. Tienen derecho natural e incontestable a salirse con la suya, sólo ellos, el resto no.
YA, porque siempre llevan prisa, pese a no saber la razón. Y su prisa es más urgente e importante que la de sus semejantes. Ellos primero.
GRATIS, porque quien en verdad no se respeta a sí mismo es imposible que respete el trabajo de otros. Si no es gratis, te llaman ladrón. Pero ellos sí cobran por sus servicios.
CÓMODAMENTE, porque son unos señoritos, “tú no sabes quién soy yo”, porque en el fondo no saben hacer la O con un canuto, de lo inútiles que son. “Dame un duro y tráemelo aquí”. Ni saben ni quieren aprender.
SIN COMPROMISO, porque aunque en el fondo todos somos animales sociales, en la superficie no queremos ataduras. Pero en cambio según ellos tú sí les debes compromiso y fidelidad, y te lo restriegan.
Moraleja: A veces quien más calidad exige es quien menos calidad ofrece.
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Pink Floyd – The Endless River

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Sin duda yo calificaría a The Endless River como un LP sólo para los muy fans, pero no para los llamados puristas de Pink Floyd -a los que no les puedes sacar del camino de baldosas amarillas sin que se pongan a protestar-. Como no tengas la mente un poco abierta, como todo buen pinkfloydiano, pues mal lo vas a llevar con este disco atmosférico y de sencillas ideas musicales. Cada uno de nosotros tiene una idea de Pink Floyd en su cabeza, y muchos se sentirán decepcionados con este ejem disco. Yo no me encuentro entre sus filas. Me parece uno de los discos más valientes que han hecho, y eso que todos ellos lo son. Muy pocas bandas se atreverían a publicar las cosas que ellos han vendido a lo largo de su discografía. La gran mayoría de sus álbumes, casi desde el principio, son experimentales, búsquedas musicales de ellos mismos, proyectos de canciones, experimentación sónica, esbozos, borradores, texturas. La música popular les debe muchísimo, pero un buen número de críticos siguen gustando de destriparles, y no han perdido la ocasión de hacerlo con motivo de la publicación de The Endless River. ¿Qué esperaban que los Pink Floyd sacaran? ¿Otra colección de grandes canciones de baile? Pues no, han sacado lo que les ha venido en gana, como siempre, sea o no lo que ellos crean que los fans estaban esperando desde hace años. ¿Os pasa que las canciones de Pink Floyd os saben a poco? A mí sí. Y ¿sabéis qué efecto me provoca esto? Pues que mi mente prolonga, añade, y continua ese continuo fluir musical, improvisando y alargando la canción más allá de la canción. Donde la música de Pink Floyd acaba, cada uno la continua a su manera. Y nos hace soñar eternamente. Pink Floyd lo ha vuelto a hacer. Un abrazo a todos y buenas noches.

Él la miraba

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Él la miraba, como siempre miraba a las mujeres, con buenos ojos. Esos preciosos cabellos que se ondulan al viento húmedo de la costa. Esos ojos dulces y el océano, que intercambian belleza en sus reflejos. Esa piel tersa y esos labios delicados, que no desvelan el secreto de una sonrisa tan sólo soñada.
Se imaginaba a su lado, y ¿cómo sería? ¿De donde habrá venido? ¿Cuánto tiempo estará aquí? Pero como siempre, nunca se acercaba. “Esa suerte la tendrán otros” – pensaba, sin darse cuenta que no era cuestión de suerte sino de determinación y de perder el miedo al ridículo.
Ella estaba en el espigón de roca, sentada, mirando al mar. Él no veía ahora sus ojos, pero sabía que ella estaba en sus cosas, con la vista perdida en el infinito verde azulado. A él le hubiera encantado acercarse a distancia prudente para no incomodar. Y él también habría enfocado su mente al mar infinito, dejándose embriagar por la visión de su inmensidad y por su incansable trabajo, y por esa banda sonora que duraba millones de años.
Pero sabía que no habría podido mantener su atención en el mar sin haber girado su cabeza hacia ella, para mirarla con picardía y nerviosismo. Algo así como un “no quiero que se me note que me encanta mirarte, pero tampoco me importa si me has pillado”.
Él deseaba dejarse atrapar por un cruce de miradas. Y ofrecer ante ella su mueca más torpe. Y si él hubiese tenido agallas, quién sabe, si al final habría logrado sentarse a su lado. Para hablar del veraneo, de dónde era, de lo bonito que es el mar, en qué edificio estás, qué estás estudiando, si quieres te acompaño luego dando un paseo, y así hasta mil temas de conversación imaginables.
Él buscaba a una amiga, quizás luego el tiempo hiciera que fuese su novia, no un amor de verano. Y no buscaba en fin de semana, en pubs ni discotecas. Ahí no había condiciones para encontrar amistad ni amor. Esos eran lugares ruidosos donde cada vez le apetecía menos estar, ni siquiera con sus amigos. Quería conocer a una chica de lunes a viernes, que es cuando nos mostramos como somos – pensaba. Quería conocer a una chica, para saber cómo es ella, hablar con ella, pasar tiempo con ella y portarse muy bien con ella. Nada más. Y el tiempo ya daría su veredicto. Pero “eso sólo le ocurre a los demás” – pensaba, sin darse cuenta de que cuanto más buscara de esa manera, sin una verdadera decisión, menos iba a encontrar. Todo sería mera ilusión, y sólo iba a generar frustración.
Y pensando pensando se le escapó una vez más el verano, otro verano más yermo de amor.

Eres el Mar

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ERES EL MAR

Haces de luz se filtran
Habitación sagrada
Las vistas están dentro
No existe nada fuera

Uhhhhhhh uh
Ahhhhhhh ah

Te has quedado dormida
Yo sólo relajado
Observando tu cuerpo
Estoy maravillado

Uhhhhhhh uh
Que yo no soy de piedra
Ahhhhhhh ah
Salvo algunos momentos

No romperé tu sueño
Aguardaré el momento
Para mostrar mis cartas
Y probaré mi suerte

Uhhhhhhh uh
Ahhhhhhh ah

Lo dijo un marinero
Nadie murió
De un trago de agua de
Mar ahhhhhhh ah

Espuma y sal.

Ahhhhhhh abres
Tu cuerpo con mis manos
Beber tu mar entero
Morir acariciando

Uhhhhhhh uh
Ahhhhhhh ah
Espuma
Y sal

Tú eres el mar
Ahhhhhhh ah

Tú eres el mar

Si es un sí
Desaparece el tiempo
Uhhhhhhh uh
Tú eres el Universo
Ahhhhhhh ah

Sólo existe el ahora
Camino a la gloria
Soy feliz
Cuando te veo así

Y rozar
Tu alma con mi cuerpo
Notar que estás vibrando

Que tú llegues primero
Que yo te sigo el juego

Y si es un no
Yo seguiré esperando
Uhhhhhhh uh
Lo seguiré intentando

Revivir
Nuestro tiempo perdido
Comprender
Cuánto me has esperado

Uhhhhhhh uh
Ahhhhhhh ah

Te has quedado dormida …
Yo sólo relajado …
Observando tu cuerpo …
Sigo maravillado ….

(Lo dijo un caballero
Cuando una dama
Dice no, es no)

¿Qué me pasa?

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Para una persona como yo, que he estado sobreprotegido en mi infancia y adolescencia, es natural ser tímido o retraído, introvertido. A lo largo de mi vida fue bastante habitual en mí mostrarme inseguro en muchos campos, y tener miedo al ridículo ante cualquier prueba fue mi día a día.
Y parece que aún se refleja en ciertos aspectos de mi vida.
Cuando ya casado y con dos hijos, y con sólo un amigo en la vida real, con quien raras veces quedo a tomar algo, entré en la redes sociales, aquello fue todo un boom para mí.
De repente tenía a mí alcance la posibilidad de descubrir a otras personas, sus gustos y aficiones, poder compartir las mías, entablar conversaciones, mandar mensajes en privado y quizás incluso hacerme amigos. Y tenía tantas ganas de que eso pasara.
Siempre fui una persona educada, y siempre me han dicho que yo era buena persona. La verdad es que mis intenciones son buenas de entrada, siempre que conozco a alguien.
Fue maravilloso poder agradar a los demás con mis comentarios, terminando las conversaciones con un “gracias amigo/a, un saludo, un abrazo, un beso”. Pero lo más sorprendente es que la educación y el cariño se veían correspondidos, o bien con una respuesta igual de cariñosa o bien con una solicitud de amistad, o con ambas.
Esto tiene su lado malo para una persona como yo, este “cariño va, cariño viene” se puede convertir en una auténtica droga. Y más para una persona que arrastra sus inseguridades, y que se atreve a exponerse con total sinceridad en público de ese modo.
Hasta el punto que debido a mi adicción actual a las redes sociales y al móvil, he tomado la decisión de suspender mi cuenta en dos ocasiones, aunque no he sido capaz de evitar la tentación de entrar una vez al día a ver qué hay.
Algo he avanzado haciendo esto, porque tengo mucha más tranquilidad y tiempo para mí. La última vez que suspendí la cuenta fue hace tres meses. Y es que me pasaba el día pendiente del móvil y en casa del portátil, buscando una notificación, una solicitud, un parpadeo de color. Es algo insano.
Con más calma he tenido las horas necesarias para pensar qué me pasa cada vez que conozco a alguien, cada vez que interactúo con un ser humano.
En el caso de internet cuando alcanzo a “tocar” a la persona que hay al otro lado, de repente siento dos cosas:
  1. Felicidad por haber conseguido ese afecto de otro ser humano.
  2. Miedo porque que mi educación, amabilidad, incluso cariño se han visto correspondidos … Así de simple. Y es este segundo aspecto el que más me preocupa.
¿¡Tengo miedo a que me quieran!?
¿Por qué tengo miedo a que me quieran? … Esto me preocupa mucho. Pero al menos ya he identificado el mal. No sé relacionarme adecuadamente con mis semejantes. Porque soy demasiado emocional, sincero, colaborador, incluso atrevido y chistoso a la entrada, e inmediatamente después, de repente soy demasiado racional, serio, miedoso, desconfiado y retraído a la salida.
Busco agradar, tengo buenas intenciones, soy sincero, cariñoso, y cuando obtengo la aprobación y el afecto del otro, y ya me siento feliz, … voy y le planto un muro delante para separarnos. Dios mío … ¿Cómo demonios voy a poder inspirar confianza en el otro de ese modo? Es que así me cargo la confianza que haya. Y más cuando esas personas han confiado en mí de un modo que no puedo describir con palabras.
Varios amigos virtuales llevan tiempo diciéndome que le doy demasiadas vueltas a todo. Me lo dicen una y otra vez. También me han dicho en muchas ocasiones que estoy como un cencerro.
Desde hace unos días la cosa ha llegado a un punto que creo que les voy a perder para siempre. Y nada me dolería más. No me extraña que yo no tenga amigos. Y es por culpa de mi, recién descubierta, tendencia a la ANSIEDAD.
Hace unos días suspendí de nuevo mi cuenta y creo que esta vez va para largo.